Yacimientos PetrolĂferos Fiscales (YPF) cumple el 3 de junio 100 años de su fundaciĂłn, cuando el Estado nacional creĂł la DirecciĂłn General de la compañĂa, hito fundamental en la historia de la industria petrolera local, que marcĂł no sĂłlo buena parte del desarrollo productivo del paĂs sino que acompañó los vaivenes polĂticos y sociales de la Argentina.
Los antecedentes de YPF pueden encontrarse en el descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, en 1907, por parte de un grupo de operarios que cavaba pozos en busca de agua y se encontraron con el «oro negro».
En 1910, bajo la presidencia de JosĂ© Figueroa Alcorta, se creĂł la DirecciĂłn General de ExplotaciĂłn del PetrĂłleo, con el objetivo de regular la actividad de las compañĂas extranjeras que comenzaban a establecerse en el paĂs.
Los cambios más significativos comenzaron a producirse a partir del 3 de junio de 1922, cuando el Estado nacional, durante el mandato de Hipólito Yrigoyen, creó por Decreto la Dirección General de YPF, convirtiéndola en la primera petrolera estatal integrada verticalmente en todo el mundo.
En octubre de ese mismo año asumiĂł la presidencia Marcelo Torcuato de Alvear, quien nombrĂł al general Enrique Mosconi como director general de YPF, cargo que ocuparĂa durante ocho años y que significĂł un impulso decisivo a la actividad y a la expansiĂłn del nacionalismo petrolero.
Debido su carrera militar, Mosconi consideraba a YPF como un instrumento de patriotismo argentino a tal punto que la defensa de la empresa se transformaba en la defensa de la soberanĂa nacional, al tiempo que valoraba las intervenciones empresariales en relaciĂłn a la vivienda obrera, a la asistencia educativa y sanitaria.
En 1930, Mosconi renuncia forzosamente y se exilia tras el golpe de Estado que encabezó el general José Félix Uriburu, lo que dio lugar a la llamada Década Infame, el puntapié inicial del avance del capital extranjero en la actividad petrolera.

Durante las primeras dos presidencias del general Juan Domingo PerĂłn, YPF fue una de las empresas estatales que contribuyeron al nacimiento de muchas localidades, colaborando en la construcciĂłn de infraestructura, asignando viviendas, promoviendo la creaciĂłn de escuelas y hospitales para sus empleados, sus familias y la comunidad.
La producciĂłn de petrĂłleo pasĂł de 2.300.000 toneladas en 1946 a 7.500.000 en 1955. YPF creciĂł de modo significativo con el peronismo, siguiendo el horizonte de nacionalizaciĂłn de los recursos naturales que se plasmĂł en la ConstituciĂłn Nacional de 1949.
Ese mismo año se inauguró Gas del Estado y se tendió el gasoducto más largo del mundo financiado con capitales nacionales; en ese entonces, el 54% del petróleo consumido era nacional, un ritmo de desarrollo estuvo nuevamente demorado con la irrupción de un nuevo golpe militar en 1955.
El autoabastecimiento se obtuvo por primera vez durante la presidencia de Arturo Frondizi, en el marco de su «batalla» del petróleo (15.600.000 toneladas), por la cual, además, Argentina estuvo en condiciones de exportar petróleo por primera vez en su historia.
Tras el Golpe militar de 1962, asumiĂł en 1963 Arturo Illia, quien ordenĂł anular los contratos petroleros con compañĂas extranjeras firmados por Frondizi; lo cual llevĂł a YPF a una pĂ©rdida del autoabastecimiento, de la producciĂłn petrolera y de la perforaciĂłn de nuevos pozos.
Con la llegada del presidente de facto Juan Carlos OnganĂa, YPF perdiĂł el monopolio ya que esa administraciĂłn abriĂł las puertas a nuevas concesiones.
En 1976, llegĂł una nueva dictadura cĂvico militar -la autodenominada Proceso de ReorganizaciĂłn Nacional- y en este contexto se designĂł como interventor de YPF al General de Brigada Juan Carlos Reyes.
Durante ese ciclo, la polĂtica petrolera consistiĂł en la intervenciĂłn ascendente de las empresas privadas en detrimento de la firma estatal: se desfinanciĂł la compañĂa ya que el Ministerio de EconomĂa retenĂa una parte del precio de la nafta en el surtidor; se alcanzĂł una deuda de 1.613% hasta llegar a los US$ 6.000 millones y se despidieron a 13.000 empleados; mientras que hasta el momento se tiene conocimiento sobre otros 30 detenidos desaparecidos.
Con la llegada a la presidencia de Carlos SaĂşl Menem, YPF comenzĂł su proceso de privatizaciĂłn: entre 1991 y 1992 dejĂł de ser una Sociedad del Estado y se convirtiĂł en una Sociedad AnĂłnima.
En 1999 fue vendida a la firma española Repsol, que adquiriĂł el 14,99% de las acciones en aproximadamente 13.500 millones de euros, pero la experiencia privada rápidamente reflejĂł una caĂda de inversiĂłn, la consecuente merma de producciĂłn y a la falta de proyectos de exploraciĂłn el agotamiento de los yacimientos maduros.
El 16 de abril de 2012, la por entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, motivada por la disminuciĂłn de las reservas de petrĂłleo y la voluntad de retomar el control estatal de la petrolera, presentĂł el proyecto «SoberanĂa hidrocarburĂfera de la RepĂşblica Argentina» para que el Estado Nacional recupere la propiedad de YPF y asegurar el autoabastecimiento energĂ©tico del paĂs.
En su discurso, Cristina Fernández remarcĂł que el modelo elegido no era de estatizaciĂłn sino de «recuperaciĂłn de la soberanĂa y del control de un instrumento fundamental», lo cual alejaba a YPF del modelo del nacionalismo petrolero del siglo pasado.
AsĂ, el Estado nacional declarĂł el 51% del patrimonio de YPF de utilidad pĂşblica y sujeto a expropiaciĂłn; de ese 51% expropiado a Repsol y a la familia Ezkenazi, un 49% irĂa a las provincias y el 51% restante al propio Estado.
Con lo cual, además de su centenario, YPF tambiĂ©n celebra los 10 años de su expropiaciĂłn, con grandes desafĂos a mediano plazo para incrementar su producciĂłn con el incremento de infraestructura de transporte, como la construcciĂłn del gasoducto NĂ©stor Kirchner en Vaca Muerta, anunciado en abril Ăşltimo por el presidente Alberto Fernández.
El nuevo gasoducto conectará el parque industrial Tratayen (Neuquén) con la ciudad bonaerense de Salliqueló (558 kilómetros) y se estima que esté finalizado para el invierno de 2024, lo que promete abrir una nueva etapa para Vaca Muerta y para la petrolera nacional, en particular.
Fuente Telam









