En junio, los controles y congelamientos mantuvieron las subas relativamente controladas. Ahora, la SecretarĆa de Comercio prorrogó por 60 el programa de Precios MĆ”ximos, clave en la desaceleración. En el largo plazo, se descuentan presiones sobre el dólar y la inflación.
La SecretarĆa de Comercio volvió a prorrogar, esta vez por 60 dĆas, el programa Precios MĆ”ximos, que obliga a toda la cadena productiva a sostener los valores vigentes al 6 de marzo para 304 productos esenciales, entre los que aparecen alimentos, bebidas, artĆculos de higiene y limpieza, destaca Bae Negocios.
Hasta acĆ”, la medida fue clave, junto con la megarecesión y la regulación del precio del dólar y las tarifas, para explicar la desaceleración inflacionaria en general y, en particular, la de los alimentos. Si bien se esperaba que junio fuera el comienzo de la aceleración de precios, el mes habrĆa vuelto a terminar por debajo del 2%.
La aceleración que se inició a fines de mayo y principios de junio encendió algunas alarmas. Las primeras proyecciones del mes auguraban una inflación ya bastante por encima del 2%. Hacia la segunda semana del mes las mediciones privadas comenzaron a registrar que esa dinĆ”mica se habĆa detenido y bajaron sus proyecciones, en forma casi unĆ”nime, por debajo del 2%. En ese sentido, con el mes cerrado, la consultora Seido seƱaló que la inflación de junio fue de 1,7%.
AdemĆ”s, seƱaló que ācomenzó a desacelerarseā nuevamente. El informe destacó: āConsideramos que la inflación a corto plazo deberĆa continuar moderada debido a estrictos controles, los precios congelados y los efectos inducidos por el confinamiento. Sin embargo, a largo plazo, la dinĆ”mica de la inflación podrĆa cambiar si los desequilibrios macro fuerzan una corrección de la tasa de cambio oficialā.
Para ese corto plazo, la clave son el cepo al dólar, que va permitiendo un lento deslizamiento cambiario, el congelamiento de las tarifas, las paritarias en suspenso, con recortes salariales nominales incluĆdos, y los Precios MĆ”ximos, que continuarĆ”n rigiendo por 60 dĆas mĆ”s.
La medida regulatoria, que ahora tendrĆ” vigencia hasta el 30 de agosto, fue publicada en el BoletĆn Oficial a travĆ©s de la Resolución 200/20. El texto, firmado por la secretaria de Comercio Interior, Paula EspaƱol, afirma que la norma busca āgarantizar los derechos esenciales de la población y su goce efectivo, resultando un interĆ©s prioritario asegurar el acceso sin restricciones a los bienes bĆ”sicos, especialmente a aquellos tendientes a la protección de la salud, alimentación e higiene individual y colectivaā.
Hasta acÔ, el programa tuvo un buen desempeño. El 2020 arrancó con una dinÔmica muy fuerte para los alimentos, con una suba de 4,7% en enero, que se explicó principalmente por el fin de la quita del IVA vendedor a los esenciales. En febrero desaceleró a 2,7% pero en marzo, a la luz de la crisis sanitaria, volvió a marcar subas y el aumento generalizado fue de 3,9%.
En abril hubo una primera mĆnima desaceleración hasta 3,2% para los alimentos, segĆŗn el IPC Nacional. Desde el CEPA, en ese entonces, afirmaron que en abril la retracción de precios al 6 de marzo a la que apuntó la norma mostró āprecios contenidos en las grandes cadenas de comercialización, a la par de mayor dispersión de precios en los comercios de cercanĆaā.
Luego, en mayo, la desaceleración fue notoria y los alimentos marcaron una suba de apenas 0,7%. En ese mismo mes, la Canasta BĆ”sica Alimentaria (CBA) llegó a marcar una deflación de 0,1%. En paralelo, la inflación total se mantuvo a raya, con dos subas consecutivas de 1,5% en abril y mayo. Que ahora encontrarĆa un correlato en un junio que permanecerĆ” por debajo del 2%.
El viernes, el BCRA publicarĆ” el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que mostrarĆ” la inflación esperada a mediano plazo por las consultoras. AhĆ se verĆ” si el nuevo round de calma inflacionaria comenzó a impactar en las perspectivas de la dinĆ”mica 2020, que en mayo marcó una proyección de 42,3% para la totalidad del aƱo. Si la inflación de junio es de 1,7%, el acumulado del primer semestre serĆ” de 12,9%. Para llegar a un IPC de 42,3%, la inflación mensual promedio deberĆ” estar por encima del 4% durante el segundos semestre. Y eso con congelamiento tarifario, cepo y paritarias que reciĆ©n arrancarĆan a fin de aƱo.
MÔs allÔ de la posibilidad de que esas proyecciones sean exageradas, lo que se descuenta es que en el rebote productivo, tras el desplome de un cuarto del PBI entre marzo y abril, habrÔ aceleración de precios. El crecimiento acelerado, por encima del 90% de los agregados monetarios como el m2, que por ahora es compensado con una circulación de dinero baja, a causa de las restricciones de la cuarentena, ejercerÔ algunas presiones sobre el mercado cambiario paralelo.









