Las provincias destinan en promedio un 3,4 % para mejoras de los aprendizaje dado que casi el 96% de los presupuestos educativos son para salarios, y, aunque entre 2016 y 2018 a partir de un fallo de la Corte Suprema se incrementaron las transferencias nacionales, el gasto educativo provincial bajĂł en ese perĂodo, segĂșn un estudio del Observatorio Argentinos por la EducaciĂłn.
El reporte detalla que el financiamiento de los sistemas educativos provinciales aĂșn conservan una fuerte dependencia de las transferencias de la NaciĂłn, entre el 11 y el 53%, pese a que desde 1992 se descentralizĂł el financiamiento pasando las escuelas a depender de cada uno de los territorios provinciales.
De esta forma los sistemas educativos provinciales cuentan con «escaso margen» para disponer fondos destinados a mejorar aprendizajes, traducidos en programas de formaciĂłn docente, becas, terminalidad del secundario o mejora en el aprendizaje de matemĂĄticas, y en este contexto, existe, ademĂĄs, «una fuerte asimetrĂa y dispersiĂłn» en los niveles de dependencia de la NaciĂłn, detalla el estudio.
«En un extremo, en Santiago del Estero el 53% del gasto educativo provincial se financia con fondos nacionales. En 12 provincias, los fondos nacionales representan entre el 30% y el 40%. En el extremo opuesto, en 3 de las provincias patagónicas la participación nacional oscila entre 11% y 15%», detalla el reporte.
«El bajĂsimo nivel de inversiĂłn en infraestructura y equipamiento no permite esperar ningĂșn salto importante en el sistema. Una mirada de alcance nacional es necesaria para guiar un ambicioso plan de inversiĂłn de capital si queremos cambiar la tendencia decadente en los resultados educativos del paĂs», advirtiĂł Julio Durand, profesor de la Escuela de educaciĂłn de la Universidad Austral.
PrecisĂł ademĂĄs que actualmente «la concentraciĂłn del gasto corriente en salarios docentes inmoviliza las posibilidades de iniciativas jurisdiccionales», en polĂticas de mejoramiento educativo.
En este punto es la provincia de San Luis, con un 16,5% de su presupuesto educativo destinado a infraestructura y otros bienes durables, la que alcanza el mĂĄximo de inversiĂłn en este rubro, mientras que Santa Cruz, con el 0,8% es el territorio que menos invierte en equipamiento y mejoras.
«La magnitud que representan los salarios docentes en los presupuestos provinciales conlleva la necesidad de que la NaciĂłn financie polĂticas educativas tendientes a mejorar la equidad», destacĂł AgustĂn Claus, docente de EconomĂa de la EducaciĂłn de FLACSO y autor del informe.
En tanto, La Rioja es la provincia que menos porcentaje destina a escuelas de gestiĂłn privada, con un 3,9% y en el otro extremo se sitĂșa CĂłrdoba, con el 21,6% de su presupuesto para subvencionar a escuelas de gestiĂłn estatal.
El 70% del presupuesto educativo nacional se destina a las universidades -de esos fondos el 99% es para el pago de salarios y sĂłlo el 1% para infraestructura- mientras que el 30% restante, el Estado lo destina a la educaciĂłn inicial, primaria y secundaria, de los cuales el 44% de los recursos se destina a salarios.
«Argentina enfrenta desafĂos educativos de todo tipo. SerĂa difĂcil intentar jerarquizarlos. Pero hay uno que podemos considerar, el del financiamiento. Contar con recursos suficientes marca la diferencia entre la voluntad y la realidad, entre la focalizaciĂłn y la universalidad, entre la atracciĂłn de docentes motivados y el mero pago de salarios» destacĂł Alejandro Morduchowicz, economista especialista en educaciĂłn.
Y agregó ademås: «El financiamiento educativo importa porque es el requisito fundamental que garantizarå las condiciones materiales y pedagógicas para el aprendizaje».
El informe precisa que «en el 2017, Ășltimo dato oficial disponible, el gobierno nacional invirtiĂł en educaciĂłn 161.633 millones de pesos y las provincias, 438.986 millones de pesos, lo que representĂł un 5,6% del PBI», lo que no alcanza la meta del 6% que fija la Ley de EducaciĂłn Nacional.
Axel Rivas, director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, destacó que «primero hay que garantizar el cumplimiento de la Ley de Educación Nacional que destina el 6% del PBI a educación y que no se estå cumpliendo; segundo, incrementar la equidad en la inversión educativa frente a las inmensas desigualdades de inversión y capacidad presupuestaria de las provincias».
«TambiĂ©n -destacĂł- compensar desigualdades sociales con mĂĄs inversiĂłn en las zonas y escuelas mĂĄs vulnerables y por Ășltimo mejorar la calidad de las polĂticas educativas para que los recursos tengan sentido e impacto profundo y sustentable».
Fuente: Télam









