Rosario Central venció a Temperley por 2 a 1 en un vibrante encuentro que disputaron en el sur bonaerense por la vigésima fecha del torneo de Primera División.
El equipo Ā«CanallaĀ» se impuso con los goles de Washington Camacho, a los 14 minutos del primer tiempo, y Marco Ruben a los 29 del complemento, mientras que el Ā«celesteĀ» habĆa logrado la igualdad transitoria, por intermedio de Mauro Guevgeozian, a los 20 de la segunda etapa.
Con esta victoria el elenco rosarino lleva cinco fechas sin derrotas, mientras que el «Gasolero» cortó una racha de tres sin perder y se hunde en la zona del descenso.
El partido tuvo un ritmo infernal desde el inicio, aunque cabe aclararlo, que el juego lucido brilló por su ausencia y a los 7 IbƔƱez mandó al córner un desvĆo en un tiro libre tras un remate de Camacho.
A los 14 un rÔpido ataque del «Canalla» por la izquierda terminó con un centro de FernÔndez que Camacho conectó por el medio y venció a IbÔñez para el 1 a 0.
Rosario Central llegó con un remate de Leguizamón que se fue cerca del poste derecho, pero a los 29 Chimino ejecutó un tiro libre que controló el Diego RodrĆguez junto a un poste.
La zona del mediocampo fue casi invisible, porque el balón circuló muy poco por ahà y a los 30 Ruben se lo perdió en un mano a mano, pero luego el local respondió con un disparo de Figueroa y una entrada de Guevgeozian, que llevaron peligro.
⢠El final a puro vértigo.
Temperley exhibió un amor propio increĆble y en el juego aĆ©reo estuvo su carta ganadora, porque la defensa de Central careció de capacidad para poder controlar esa propuesta local.
Esa tenacidad tuvo su recompensa cuando a los 20 Guevgeozian capturó un balón en el Ć”rea y de mediavuelta sentenció a RodrĆguez.
Sin embargo, poco le duró la alegrĆa a los hombres locales porque a los 29 Ruben recibió un balón en el medio del Ć”rea y colocó el 2 a 1 que serĆa final.
No obstante, el dueƱo de casa vendió cara su vergüenza deportiva y fue incesantemente en bĆŗsqueda del empate, que pudo haber conseguido a los 41 cuando VĆ”zquez cabeceó de palomita, pero el Ā«RusoĀ» RodrĆguez sacó una mano providencial para enviar la pelota al córner.
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