El Millonario pasó por arriba al último campeón de la Superliga con una goleada histórica. En el primer tiempo, el conjunto de Gallardo metió tres goles en 150 segundos.
Lo que ocurrió este sĆ”bado por la noche quedarĆ” en la historia. En la tercera fecha de la Superliga, River pasó por arriba a Racing y le dio una paliza inolvidable: lo goleó 6 a 1 en Avellaneda, con goles de Rafael Santos BorrĆ© (en dos oportunidades), MatĆas SuĆ”rez, Ignacio FernĆ”ndez, NicolĆ”s De la Cruz e Ignacio Scocco. Augusto Solari marcó el Ćŗnico tanto de la Academia, a los dos minutos de juego. Leonardo Sigali se fue expulsado en el arranque del segundo tiempo.
River no le metĆa 6 a Racing en Avellaneda desde octubre de 1962. El partido se disputó con el arbitraje de Patricio Loustau y se armó rĆ”pido. La visita inició las acciones, pero fue Racing el que golpeó primero. A los tres minutos, Solari le puso punto final a una buena jugada colectiva, con una participación clave de Lisandro López (que la dejó pasar) y un error en la Ćŗltima lĆnea del Millonario.
A pesar de la derrota parcial, River estaba vivo. Daba la sensación de que el equipo de Marcelo Gallardo estaba listo para ir por el empate. El Millonario superó rĆ”pido el malestar por el gol: por delante tenĆa mucho tiempo como para torcer el resultado.
El tema es que Racing, el Ćŗltimo campeón de la Superliga, no estaba dispuesto a darle ni siquiera un centĆmetro. Con ese 1-0, la Academia empezó a martillar en la zona media. La visita tenĆa que trabajar mucho como para cruzar ese territorio. Y con un problema: la Academia, cuando podĆa, tambiĆ©n amenazaba con estirar la diferencia.
Racing llevó a River a un plano incómodo. El duelo era parejo, aunque con una diferencia: el gol marcado en el arranque le dio al local la posibilidad de manejar los tiempos. No estaba obligado a nada: la diferencia, a esa altura, era suya.
El equipo del Chacho Coudet marcaba con intensidad, pero los de Gallardo daban seƱales positivas. HabĆa una diferencia evidente en la velocidad de juego: River volaba sobre la cancha. Y entonces llegó el minuto que cambió todo: a los 34 River rompió el partido. La estructura de la Academia se desmoronó. Lo que vino luego fue extraordinario.
En menos de tres minutos (exactamente 150 segundos), River metió tres goles, dos de Borré (el primero y el segundo) y uno de SuÔrez (el tercero), y sacudió a Racing, que quedó perdido, sin rumbo. El dominio del Millonario se tradujo al marcador. Fue un golpe feroz. Exequiel Palacios fue determinante en esa rÔfaga.
Coudet trató de corregir los problemas con algunos cambios en el segundo tiempo. Lo que pasó, en verdad, fue que Racing seguĆa nervioso. Para peor, Sigali se fue expulsado por una patada muy dura y dejó a la Academia con diez jugadores.
A los 17, Pillud cometió un penal. Nacho FernĆ”ndez lo cambió por gol y puso el cuarto de la visita. TodavĆa faltaba mĆ”s: NicolĆ”s De la Cruz y Nacho Scocco anotaron el quinto y sexto gol, para una paliza inolvidable.
En el encuentro, River no lució su ropa tradicional sino que utilizó uno de sus uniformes alternativos, la indumentaria bordó, diseñada en homenaje a los 70 años que se cumplieron de la tragedia aérea en la que fallecieron los jugadores del Torino de Italia.








