Se trata de Sergio Alejandro Cejas, condenado a la pena de prisiĂłn perpetua por haber asesinado a balazos en el verano de 2019 a su expareja, la oficial de policĂa Gisel Romina Varela.
Un hombre fue condenado este jueves a la pena de prisiĂłn perpetua por haber asesinado a balazos en el verano de 2019 a su expareja, la oficial de policĂa de Mar del Plata Gisel Romina Varela, y el tribunal dispuso además el decomiso y la venta de su auto para darle el dinero a la hija de 11 años de la vĂctima, a modo de reparaciĂłn.
El Tribunal Oral en lo Criminal 2 (TOC 2) sentenció de manera unánime al imputado, Sergio Alejandro Cejas (38), como autor del delito de «homicidio agravado por la relación de pareja y femicidio».
El debate se realizó en el sexto piso de los tribunales marplatenses y para los jueces quedó acreditado que el hombre asesinó de cinco balazos a Varela (33) en la mañana del 8 de enero de 2019, a metros de la exterminal de micros.
En su sentencia, dispusieron además el secuestro y la venta del vehĂculo particular del acusado con un «privilegio de cobro» por parte de la hija de la vĂctima, «en concepto de reparaciĂłn econĂłmica integral».
Además, se oficiĂł al Ministerio de las Mujeres, GĂ©neros y Diversidad, para dar cumplimiento con el resarcimiento econĂłmico previsto por la ley 27.452 para los hijos de vĂctimas de femicidios.
El fallo de los jueces NĂ©stor Conti, Alexis Simaz y Roberto Falcone fue en lĂnea con el pedido realizado en su acusaciĂłn por la fiscal Florencia Salas, titular de la Unidad Funcional de InstrucciĂłn (UFI) 1 de Mar del Plata.
«EjercĂa sobre ella violencia de gĂ©nero, de forma psicolĂłgica, sexual, econĂłmica y fĂsica. Tanto Varela como el resto de sus compañeras policĂas le tenĂan temor al imputado»Fallo del TOC 2
Los magistrados rechazaron en cambio el pedido de la defensa para que el caso fuera encuadrado como un crimen bajo «emoción violenta», asà como otras «circunstancias extraordinarias de atenuación» y un planteo sobre la presunta inconstitucionalidad de la prisión perpetua en caso de femicidio.
«No se ha verificado en lo más mĂnimo que Cejas haya estado emocionado violentamente, pero aun asĂ resulta meridianamente claro que las circunstancias para nada harĂan excusable su obrar, dada la violencia de gĂ©nero persistente que Ă©l ejerciĂł sobre Gisel, al menos durante los cinco años previos a que le causara la muerte», señalĂł la sentencia.
En ese sentido, el fallo asegurĂł que el acusado «hostigaba y perseguĂa permanentemente a Varela, se le aparecĂa en cualquier momento cuando estaba trabajando, tambiĂ©n lo hacĂa en su domicilio de forma intempestiva en cualquier horario».
Subrayó en ese sentido que Cejas acosaba a la mujer, «incluso luego de que se le impusiera una orden de restricción de acercamiento».
«EjercĂa sobre ella violencia de gĂ©nero, de forma psicolĂłgica, sexual, econĂłmica y fĂsica. A Varela no se le conociĂł otra pareja luego de que comenzara a relacionarse con Cejas; en cambio, este Ăşltimo salĂa con varias mujeres. Tanto Varela como el resto de sus compañeras policĂas le tenĂan temor al imputado», señalaron los magistrados.
Tras la sentencia, la fiscal se mostrĂł «muy conforme» y destacĂł la reparaciĂłn dispuesta para la hija de Varela, «que no habĂa sido solicitada» por la acusaciĂłn.
Salas señaló en ese sentido que la niña está siendo criada por los padres de la oficial asesinada, quienes se mudaron desde la localidad vecina de Santa Clara a la provincia del Mendoza tras el crimen, para preservarla.
El femicidio
La fiscal asegurĂł que la vĂctima «estaba inmersa en un cĂrculo de violencia de gĂ©nero del que no pudo salir».
SegĂşn se estableciĂł en las cuatro jornadas del juicio, Cejas asesinĂł de cinco disparos a Varela luego de arrebatarle su arma reglamentaria, tras interceptarla cerca de las 6.45 del 8 de enero de 2019, en la esquina de Alberti y Las Heras, mientras ella aguardaba el colectivo para ir hacia su trabajo.
De acuerdo a la sentencia, el imputado le disparĂł dos veces en la cara, una en el cuello y otros dos tiros impactaron en el chaleco antibalas que ella llevaba puesto, lo que le provocĂł «dilaceraciĂłn del parĂ©nquima cerebral y consiguiente paro cardĂaco que culminĂł con la muerte de forma inmediata».
Al momento del crimen, Cejas llevaba en la mochila una copia de la restricciĂłn de acercamiento dictada por el Juzgado de Familia 4 cinco meses antes.
El juicio
Tras el femicidio, el imputado escapĂł en su auto Toyota, que habĂa dejado estacionado a metros del lugar, y fue detenido horas más tarde en la localidad vecina de Miramar, donde fue hallado además el vehĂculo, con la Bersa calibre 9 milĂmetros de Varela en el asiento trasero.
El acusado llegó a juicio con prisión preventiva en la Unidad Penal 44 de Batán, no quiso declarar a lo largo del proceso y pidió no estar presente durante la lectura de la sentencia.
Al brindar sus últimas palabras ante el tribunal en la última audiencia del debate oral, expresó: «Quiero expresar mi arrepentimiento, por el final de los hechos. Pedir disculpas por todo lo que pasó. Que Dios obre en nuestras vidas y sea él quien nos juzgue».
Los jueces concluyeron que en el juicio quedĂł expuesto «sobremanera la violencia de gĂ©nero que ejercĂa Cejas sobre Varela, basada en una clara relaciĂłn desigual de poder, que afectaba su integridad fĂsica, psicolĂłgica, sexual, econĂłmica, como asĂ tambiĂ©n su seguridad personal y que culminĂł con su vida».









