El presidente de Brasil, Luiz InÔcio Lula da Silva, llegó en horas de la noche del domingo a Brasilia, para recorrer los edificios de los tres poderes para analizar los daños materiales producidos por los militantes de Jair Bolsonaro.
Luego de anunciar la intervención federal de Brasilia, el mandatario dejó San Pablo y se dirigió a la capital en donde horas antes los manifestantes realizaron una violenta protesta antidemocrÔtica.
De acuerdo con Globo News, despuĆ©s de pasar por el Palacio del Planalto, Lula se dirigió hacia la sede del STF para ver los daƱos causados por los bolsonaristas y hablar con Rosa Weber, presidenta de la Corte; el ministro LuĆs Roberto Barroso junto a Janja y otras autoridades.
El mandatario regresó a la capital brasileƱa tras haber estado durante el dĆa en Arararaquara, interior de San Pablo, visitando lugares afectados por una fuerte inundación.
El interior del Congreso, el Supremo Tribunal Federal (STF) y el Palacio del Planalto fueron desocupados luego de una operación que contó con la tropa de choque y el lanzamiento de gases lacrimógenos desde helicópteros. Según las autoridades, al menos 200 personas fueron detenidas por los ataques a los edificios gubernamentales.
El discurso de Lula da Silva en San Pablo
En San Pablo, Lula habĆa dado un discurso en el que calificó de Ā«nazisĀ» y Ā«fascistasĀ» a los que invadieron las sedes de los tres poderes y decretó la intervención federal a las fuerzas de seguridad en Brasilia.
«Creemos que hubo falta de seguridad y quiero decir que todas las personas que hicieron esto serÔn encontradas y serÔn castigadas», dijo Lula por la tarde.
Ā«Lamentablemente, la que tenĆan que hacer la seguridad del distrito federal era la policĆa militar del distrito federal y no lo hizo; hubo una incompetencia, mala voluntad o mala fe, ustedes vieron las imĆ”genes de cómo los acompaƱabanĀ» a los manifestantes, comentó.
Los ultraderechistas destrozaron las oficinas de la corte suprema, se sentaron en la silla del presidente del Senado mofÔndose de la situación y rompieron las oficinas contiguas a la de Lula, incluida la de la primera dama, ademÔs de obras de arte que forman parte del archivo histórico nacional.
El despacho de Lula, por tener una puerta reforzada, fue el Ćŗnico en no ser destruido.
MĆ”s de 80 ómnibus habĆan llegado el sĆ”bado a la capital federal para una manifestación que habĆa llamado la atención del ministro de Justicia, Flavio Dino, quien habĆa advertido de la situación al gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, un bolsonarista que, segĆŗn lo marca la Constitución, es el encargado de la seguridad en el Distrito Federal.









