Los últimos datos de pobreza y empleo difundidos por el Indec actualizaron el mapa de la desigualdad argentina. Un mapa que explica también la evolución de la pandemia y sus efectos, que expone las deudas redistributivas de nuestra sociedad y demuestra la diferencia que hace un Estado presente.
Como ocurrió en las villas del AMBA, los brotes se reproducen en los barrios mÔs vulnerables de las capitales del interior. Deudas estructurales y la presencia del Estado como un factor clave.
El Conurbano bonaerense es la región que mejor expresa ese vĆnculo. AllĆ reside la mitad de las personas en situación de pobreza en el paĆs. AllĆ tambiĆ©n se registra la menor proporción de trabajadores dependientes del Estado, segĆŗn datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Por eso no sorprende que el impacto del coronavirus se haga sentir con mĆ”s fuerza.
El 55% de los casos diagnosticados hasta el momento viven en la Provincia de Buenos Aires. La foto tampoco debe hacer olvidar la pelĆcula: el virus se expandió sobre un dĆ©ficit estructural que lleva dĆ©cadas.
Ampliar la foto tambiĆ©n permite complejizar el anĆ”lisis. Las dos regiones con menor crecimiento porcentual de la pobreza en el primer semestre del aƱo fueron el Noreste (NEA) y el Noroeste (NOA), zonas que históricamente tienen las tasas de pobreza mĆ”s elevadas. āEsto se debe a que en las regiones mĆ”s pobres es donde mĆ”s incidencia tiene el apoyo del Estadoā, explica MartĆn Barrionuevo, senador provincial de Corrientes por el Partido Justicialista.
āEl IFE en Corrientes, por ejemplo, lo cobraron las dos terceras partes de la Población Económicamente Activa. Quiere decir que esas personas trabajan en negro o no trabajan. Pero ademĆ”s hay otros planes, como la Asignación Universal por Hijo.
En cualquier indicador de cobertura social que busques siempre vas a encontrar que el NEA y el NOA estĆ”n por arriba de la media. Por eso todas las medidas tomadas por el gobierno nacional tienen mĆ”s impacto en esas regionesā, aƱade.
Barrionuevo, que tambiĆ©n es contador pĆŗblico y realiza diariamente informes en sus redes sociales sobre el impacto del Covid-19, introduce entonces un nuevo elemento a considerar para medir el impacto de la pandemia: la dependencia del Estado y el empleo pĆŗblico. āEso que en principio puede ser pensado como un limitante en general para el desarrollo terminó siendo un piso para la caĆda. Porque el empleo pĆŗblico, a pesar de haber tenido una pĆ©rdida en el poder adquisitivo, fue el que menos sufrió la pandemiaā.
La contracara es el Gran Buenos Aires (GBA), donde el incremento de la pobreza fue de 7 puntos, llegando al 47,5% de su población. āLas periferias de las grandes ciudades de la zona pampeana es donde tenĆ©s mayor informalidad y donde tuviste tambiĆ©n mĆ”s restricciones. AhĆ el Estado no alcanza a compensar las pĆ©rdidas, porque la población depende mucho mĆ”s de la changa y hay bajo empleo pĆŗblico para lo que es la media del paĆsā, aƱade Daniel Schteingart, director del Centro de Estudios para la Producción del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación.
Schteingart cita un anÔlisis de la composición del mercado laboral en las distintas regiones a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares de 2019. Allà se ve que el empleo estatal alcanza al 7,5% de los habitantes del GBA, el dato mÔs bajo a nivel nacional. En el NOA es el 14,5%; en el NEA, 16,1 por ciento.
La incidencia del virus
Un dato fundamental para incorporar al anĆ”lisis es la incidencia del virus en las regiones y las consecuentes medidas de restricción de la actividad económica. Como el coronavirus fue importado, la principal zona afectada fue el Ćrea Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que concentró mĆ”s del 50% de los nuevos contagios hasta mediados de septiembre.
La otra provincia que sufrió mucho inicialmente fue Chaco, donde la presión sobre el sistema sanitario anticipó las situaciones de colapso que hoy viven otras provincias. Las cifras de pobreza en Gran Resistencia incluso superan al Gran Buenos Aires: el 48,7% de su población vive hoy por debajo de la lĆnea de pobreza.
Pero seguir la evolución de la pandemia dentro de esas jurisdicciones permite dar cuenta de los efectos de la desigualdad. En ambos lugares, el ingreso del virus fue en avión a través de personas con capacidad de viajar al extranjero. Pero rÔpidamente se expandió en los barrios populares: donde hay peores condiciones de higiene, mayor empleo informal y menor capacidad de reemplazar esa actividad por teletrabajo.
El 17 de mayo, Tiempo reflejaba esta situación en portada destacando que uno de cada tres casos nuevos diagnosticados residĆa en barrios populares y asentamientos de la Ciudad de Buenos Aires. La acción del Estado mediante la implementación del plan Detectar y otros programas sanitarios permitieron, con el tiempo, aplanar la curva de contagios. Pero las medidas para paliar la situación económica no han sido suficientes.
āInicialmente el panorama mostró que los contagios se produjeron de manera directamente proporcional a los niveles de falta de condiciones habitacionales y de acceso a recursosā, reconoce Alejandro Costa, subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación. āPero hoy creo que la propagación del virus tiene una relación directa con el nivel de movilidad productivo, económico y social; y una relación inversamente proporcional a los niveles de cuidado que asume esa poblaciónā, aƱade.
āCreo que tambiĆ©n quedó demostrado lo importante que es el rol del Estado a nivel social como un factor de equilibrio y amortiguación a las fluctuaciones que puede tener el mercado ante situaciones como estasā, concluye Costa.
Los distritos complicados
Dos de cada tres nuevos casos de coronavirus diagnosticados esta semana ocurrieron fuera del Ćrea Metropolitana de Buenos Aires. El promedio diario de 12.636 testeos positivos marcó un incremento de casi un 13% respecto de la semana anterior y significó un nuevo mĆ”ximo nacional. A principios de agosto, apenas una de cada cinco personas internadas en terapia intensiva con diagnóstico de Covid-19 residĆa fuera del AMBA. Hoy ya son tres.
La distribución de los casos graves pone a prueba la capacidad de respuesta del sistema sanitario en cada provincia. Las mĆ”s complicadas en el Ćŗltimo reporte del Ministerio de Salud de la Nación eran RĆo Negro (84% de ocupación de terapia intensiva), Salta (82%), Mendoza y TucumĆ”n (78 por ciento). Pero si se pone una lupa al nivel de los conglomerados urbanos, los mĆ”s apremiados son: General Roca en RĆo Negro (95%); Rosario y General López en Santa Fe (95 y 88%, respectivamente); y la capital de Jujuy (88 por ciento).
āEsta distribución de casos se aborda fortaleciendo el espĆritu federal y participativo con una presencia activa de los Ministerios de Saludā, explica en diĆ”logo con Tiempo Alejandro Costa (foto), subsecretario de Estrategia Sanitaria de la cartera nacional. āFuncionarios del Ministerio de Salud de la Nación nos desplegamos por todo el paĆs con equipos itinerantes para complementar asistencialmente. Las transferencias de equipamiento y financieras se estĆ”n incrementando al interior del paĆs y lo que hacemos es una apoyatura activa en el lugar donde vemos que el virus se transmiteā, detalla.
PolƩmica por el subregistro
El dato que mĆ”s impactó en la semana fue la carga al Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA) de mĆ”s de 3000 fallecimientos ocurridos en la Provincia de Buenos Aires en los Ćŗltimos meses. Eso hizo que en un solo dĆa las cifras oficiales de muertes de personas con Covid en la Argentina subieran un 16,5% y la tasa de letalidad escalara hasta el 2,7 por ciento.
A pesar de ello, si se ordenan las muertes segĆŗn su fecha de ocurrencia, el dĆa de mayor cantidad de fallecimientos hasta el momento es el 9 de septiembre, con 309 registrados en 24 horas.
āEn un contexto de pandemia, donde se reactivaron sistemas de información subutilizados y hubo que crear sistemas nuevos (como el de gestión de camas crĆticas), lo que se observa es una vocación de transparencia mĆ”ximaā, seƱala Costa al ser consultado por la situación de subnotificación.
āNuestra gestión ya estaba trabajando con el Ministerio del Interior y el Registro Nacional de las Personas en la digitalización de los registros de defunción. Hay muchas jurisdicciones que todavĆa los tienen en formato papel y eso genera demorasā, aƱade.
Sobre una posible proyección de este subregistro, Costa aclara: āNo tenemos proyección, pero la concentración mĆ”xima se estĆ” teniendo en la atención de pacientes y en la gestión, mejorando los sistemas de informaciónā.
Fuente: tiempoar.com.ar









