La adopciĂłn de una polĂtica de subsidios a las tarifas de los servicios pĂşblicos basada en el nivel de consumo residencial podrĂa causar un impacto positivo en las decisiones de eficiencia energĂ©tica, si es que, además, es acompañada de «instrumentos normativos» y medidas de incentivo a la adquisiciĂłn de electrodomĂ©sticos y la utilizaciĂłn de materiales de construcciĂłn de Ăşltima generaciĂłn.
AsĂ lo sostuvo la economista Laura Lacaze, especializada en construcciĂłn civil e investigadora de polĂticas de consumo eficiente de la energĂa elĂ©ctrica y gas en la Argentina y el mundo.
«La polĂtica pĂşblica está generando un claro mensaje en relaciĂłn con la necesidad de reducir los consumos, lo que puede impactar positivamente sobre las decisiones que afectan la performance energĂ©tica de los hogares», señalĂł en declaraciones a TĂ©lam.
Junto con RocĂo Zampelli, Sabina Estayno y Hernán Braude, Lacaze presentĂł en septiembre del año pasado una investigaciĂłn sobre «TecnologĂas para la eficiencia energĂ©tica residencial y la reducciĂłn de emisiones de gases de efecto invernadero», en la que analizĂł los efectos positivos mĂşltiples que tendrĂan la incorporaciĂłn masiva de electrodomĂ©sticos de bajo consumo y materiales de construcciĂłn como los bloques de hormigĂłn curado en autoclave (HCCA) y el doble vidriado hermĂ©tico.
Entre esos efectos sobresalen el ahorro de recursos tanto a escala familiar como del Estado nacional, en tanto se reducen las presiones de los subsidios tarifarios en el dĂ©ficit fiscal y las importaciones de energĂa, pero tambiĂ©n en menores emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), lo que redunda en una mejor calidad de vida y preservaciĂłn del planeta, y en un aliciente a la producciĂłn local de equipamientos y materiales.
En base a estudios de Dhiren Tejani y Hernán DarhanpĂ©, Lacaze estimĂł diferentes escenarios de reducciĂłn de consumo con la adopciĂłn de los cambios mencionados y llegĂł a la conclusiĂłn que con el reemplazo de los vidrios tradicionales por el doble vidriado hermĂ©tico y los ladrillos huecos por los bloques de HCCA, el ahorro en el consumo de gas podrĂa alcanzar al 21% en una vivienda multifamiliar y al 36% en una unifamiliar, mientras que en el caso de la energĂa elĂ©ctrica serĂa del 3% y 6%, respectivamente.
En el caso de los equipamientos, con el reemplazo de unidades antiguas por otras de clase A o superior, el ahorro llegarĂa al 33% en el consumo elĂ©ctrico y del 31% en el del gas.
Asimismo, los investigadores Salvador Gil, Adrián GutiĂ©rrez Cabello y Balbina Griffa, de la Universidad de San MartĂn (Unsam), indicaron que si se reemplazaran cinco millones de heladeras viejas por otras de clase A o superior, el ahorro en energĂa serĂa de 2,5 millones de Mw (megavatios) por año, equivalentes a la energĂa generada por la central nuclear de Atucha I.
«De todas maneras –advirtiĂł Lacaze a TĂ©lam-, ese efecto concreto dependerá tambiĂ©n de la capacidad de los instrumentos normativos y de internalizar el estrecho vĂnculo entre la eficiencia energĂ©tica y las caracterĂsticas estructurales del hogar, tales como el tipo de vivienda en que vivimos, los materiales que la componen y los electrodomĂ©sticos que utilizamos».
Al respecto, indicĂł que «los electrodomĂ©sticos que hoy realizan un consumo más eficiente de energĂa son los equipos más modernos que no son aquellos que encontramos en el hogar promedio argentino, y menos aĂşn en hogares de bajos recursos».
En su investigación, Lacaze sostuvo que la estructura de subsidios previa a la implantación de criterios de consumo «aplaza de manera significativa los plazos de amortización y reduce sensiblemente la tasa de retorno que el consumidor final percibe de las inversiones en equipamientos, dispositivos e insumos materiales capaces de mejorar la eficiencia energética residencial».
En otras palabras, una energĂa demasiado barata, muy por debajo de los costos de explotaciĂłn, no representa un aliciente al consumo eficiente y de allĂ que «una progresiva reestructuraciĂłn de la polĂtica tarifaria con la provisiĂłn de incentivos a ese tipo de inversiones ofrece la posibilidad de transformar, desde la perspectiva del erario, el gasto corriente en gasto de capital», apuntĂł.
«De esta manera, se logra el mantenimiento del nivel de gastos en energĂa para el consumidor final por la vĂa de la reducciĂłn de las cantidades (en oposiciĂłn a la disminuciĂłn de los precios unitarios) y se le otorga al esquema una mayor sustentabilidad en el tiempo, lo que tiene a su vez un efecto impulsor para la industria nacional», completĂł.
Si bien muchos abordajes de polĂticas de ahorro de energĂa y consumo eficiente pusieron el centro de su atenciĂłn en los procesos industriales y en las grandes empresas, Lacaze advirtiĂł sobre la importancia del consumo residencial, ya que «un 16,1% de las emisiones en Argentina proviene de actividades que tienen como uso final el sector residencial», y de ese porcentaje «el 12,5% se explica de manera directa por el consumo de energĂa, tanto en lo que hace a la electricidad como a otros combustibles».









