Cruzar el Estrecho de Magallanes en balsa, convertir el viaje en Luna de Miel y financiar el recorrido con artesanĆas son algunas de las estrategias desplegadas por los miles de fanĆ”ticos de la banda de rock La Renga que viajaron desde distintos puntos del paĆs en avión, en auto, en moto, en micro o a dedo por toda la Patagonia para llegar al recital que la emblemĆ”tica agrupación liderada por Gustavo Ā«ChizzoĀ» NĆ”poli brindarĆ” maƱana en la ciudad de Ushuaia, en Tierra del Fuego.
La convocatoria alcanzó tal magnitud que los organizadores del evento estiman una participación de 20.000 personas, la cuarta parte de la población de la capital fueguina calculada en 80.000 habitantes.
La llegada de los Ā«renguerosĀ», o Ā«los mismos de siempreĀ» como se autodenominan los seguidores del grupo del barrio porteƱo de Mataderos, transformó la fisonomĆa de la ciudad del Fin del Mundo y obligó a las autoridades a tomar medidas para asegurarles alojamiento para lo que -tambiĆ©n- habilitaron zonas especiales para acampe, ademĆ”s de facilitar la instalación de puestos de comida ambulante, baƱos pĆŗblicos y el refuerzo de medidas de seguridad.
Los viajeros se lanzaron a aventuras impredecibles que incluyeron soportar los vientos patagónicos por cientos de kilómetros y cruzar el Estrecho de Magallanes en balsa a travĆ©s de Chile, para regresar a la Ruta Nacional NĀŗ3 al norte de la ciudad de RĆo Grande y continuar hasta Ushuaia, atravesando antes el paso mĆ”s austral de la Cordillera de Los Andes.
Algunos adelantaron sus vacaciones, dejaron trabajos pendientes o directamente aprovecharon la oportunidad para montar sus negocios de venta de artesanĆas.
Carina Rostagno y Pablo Menseguez, oriundos de la ciudad de Las Parejas, en Santa Fe, tuvieron otra idea: convertir el viaje siguiendo a La Renga en su propia luna de miel.
Ā«Cuando la banda anunció este recital enseguida conseguimos las entradas y pensamos en viajar a Ushuaia, que ya habĆamos conocido en 2020, y casarnos en el camino, porque hacĆa tres aƱos que por una cosa u otra venĆamos postergando el casamiento. Este viaje era Ćŗnico y tambiĆ©n debĆa serlo para nosotrosĀ», contó Menseguez a TĆ©lam.

En el medio los planes cambiaron, porque Ā«cuando la familia se enteró se armó un lĆo bĆ”rbaro. QuerĆan fiesta, asĆ que organizamos el casamiento para el 10 de noviembre y el 12 iniciamos el viaje como luna de mielĀ», agregó el hombre que viaja en moto con su flamante esposa y una bandera de La Renga.
Los reciĆ©n casados pasaron por Trenque Lauquen, RĆo Colorado, Las Grutas, Comodoro Rivadavia, RĆo Gallegos y RĆo Grande antes de llegar a Ushuaia, destino final de su travesĆa.
«Esta banda no solo mueve una multitud sino también almas y sentimientos. Es pura pasión y para nosotros es todo. La seguimos desde hace mas de 20 años. Nos encanta viajar en moto y, en nuestro caso, paramos en pequeños departamentos, hostels o cabañas», dijo Menseguez a Télam.
Los viajeros aprovecharƔn la oportunidad para participar del Motoencuentro del Fin del Mundo que se realiza este mismo fin de semana en Ushuaia, y luego del recital continuarƔn con su luna de miel de regreso a Santa Fe por la emblemƔtica Ruta 40.
En el viaje invirtieron ahorros y los regalos de los invitados al casamiento, que aceptaron colaborar con dinero para financiar la travesĆa.
En cambio Gisel GutiĆ©rrez, nacida en la ciudad de Rafaela, Santa Fe, llegó a presenciar el recital en compaƱĆa de su hijo Tupac de 4 aƱos, como parte de un extenso viaje que comenzó en Paraguay.
Ā«Soy viajera, malabarista y artesana. Vinimos especialmente para ver el recital, porque siempre seguimos a la banda por todos lados. Esto va un poco de la mano, el viaje y la mĆŗsica. Y gracias a eso podemos conocer lugares y culturas. Hace rato querĆamos conocer Ushuaia, asĆ y el recital fue un buen impulsoĀ», explicó Ā«GiĀ», como le dicen sus amigos, desde la casa de una conocida que la alojó en la ciudad de RĆo Grande.
La mujer detalló que vive de su trabajo, que asà se construyó su propia casa, y que aprovecha las presentaciones de La Renga para vender los productos que ella misma elabora.
«A la gente le gusta mucho lo que hago y valora mi trabajo. Se juntan todas las pasiones, la música que nos gusta, los viajes y la forma de financiarlo, haciendo lo que nos gusta», resumió Gutiérrez.
En ese sentido, rescató la atmósfera de la «comunidad renguera», donde se comparten experiencias, comidas y buenos momentos.
Ā«En Ushuaia, a pesar del frĆo seguro habrĆ” un clima de calidez. Los que vamos a estos recitales somos buenas personas. La gente va a pasarla bien, ya van a verĀ», aseguró la viajera.
El grupo de Facebook «La Renga en Ushuaia 25/11» tiene tantos seguidores como la asistencia que se espera para el recital de este sÔbado.
El foro virtual es uno de los tantos que armaron los fanƔticos para interactuar entre ellos y con los pobladores locales, quienes mostraron una gran solidaridad para recibir a los viajeros.
Algunos aprovecharon el nicho comercial y presentaron productos para la venta como comida casera, espacios para colocar carpas o ropa con inscripciones de La Renga, mientras que otros ofrecieron ayuda desinteresada, como abrigo o chocolate y tortas fritas.
«¿QuĆ© supermercados hay en UshuaiaĀ», preguntó Gustavo GalvĆ”n, durante los Ćŗltimos dĆas en el grupo de Facebook.
Otro usuario, Rodrigo Quispe, consultó si las autoridades provinciales exigĆan la Verificación TĆ©cnica Vehicular (VTV).
Ā«Hola grupo, mi nombre es Gastón. Vivo en Ushuaia y ahora me encuentro de vacaciones pero ya regreso. (…) les querĆa comentar que ni bien llegan a la entrada de la cuidad hay un puesto policial, mĆ”s adelante pasan una rotonda y a unos 300 metros sobre la izquierda bajan y hay un lugar que se llama Playa Larga, hermoso sitio para tirar la carpaĀ», recomendó Gastón Bulasio en el mismo foro.
Mauricio Salischiker, de 41 años, viajó en moto hasta Ushuaia junto a su amigo Miguel Torres, de 26, una aventura de 3.000 kilómetros desde la provincia de Buenos Aires.
Ā«Somos de Monte Grande. Nos enteramos del recital y como tambiĆ©n nos gustan las motos tomamos la decisión de viajar. La idea fue hacer lo que pudiĆ©ramos de la Ruta 40, conocer y tener esta experiencia. Nunca habĆamos viajado tanto. QuĆ© mejor que terminar el viaje viendo a La Renga en Ushuaia. A los dos nos gusta el rock, seguimos a la banda desde siempre y esta oportunidad es perfectaĀ», relató Mauricio a TĆ©lam.
Los motoqueros partieron el 9 de noviembre desde el conurbano bonaerense, con motos de 150 y 160 centĆmetros cĆŗbicos de cilindrada, y en su periplo pasaron por GuaminĆ, La Pampa, Zapala, San MartĆn de los Andes, El Bolsón, Rada Tilly, San JuliĆ”n y RĆo Gallegos, antes de cruzar a la isla fueguina.

Ā«No tenĆamos nada. Pedimos una carpa prestada, un colchón, bolsas de dormir. Disfrutamos la aventura. En Ushuaia paramos en un camping. Estaremos en el recital y despuĆ©s pegamos la vueltaĀ», contó Salischiker.
Por su parte Torres explicó que trabaja en un taller de autos y que logró tomarse 30 dĆas para cumplir con la travesĆa y el sueƱo de ver a La Renga.
«Mi amigo es chofer en una aplicación de transporte. Para el viaje nos gastamos todos nuestros ahorros», reconoció Miguel.
Entretanto, el secretario de Gobierno de la Municipalidad de Ushuaia, César Molina, confirmó a Télam que el recital tendrÔ una participación estimada de 20.000 personas, y que la ciudad se prepara para una «auténtica fiesta».
Ā«Es un evento histórico. Estamos coordinando tareas con los funcionarios de los pasos fronterizos, con GendarmerĆa y la PolicĆa provincial. Lo mismo en materia de salud, instituciones como los bomberos y la Cruz Roja. El sector privado colabora con la provisión de alimentos y bebidas. Vamos a tener una asistencia extraordinaria de personasĀ», detalló Molina.
El funcionario ratificó que fueron habilitadas zonas especiales de acampe, baños públicos y sitios exclusivos para vendedores ambulantes.
El recital se realizarĆ” en proximidades del hangar de la Base Aeronaval de Ushuaia, junto a la pista del antiguo aeropuerto de Ushuaia y a orillas del Canal Beagle.
«El banquete», como llaman los seguidores de La Renga a cada recital de la banda, estÔ listo para ser servido, solo que esta vez la mesa se encuentra en el lugar mÔs austral del mundo, y los fanÔticos superaron obstÔculos y distancias para sentarse a saborear el plato que mÔs les gusta.









