Un dĆa como hoy pero hace 204 aƱos, se declaraba la Independencia en el Congreso de TucumĆ”n.
Pasaron 204 aƱos de aquella gesta patria, fue un martes, no llovĆa como aquĆ©l 25 de mayo de 1810. Era un dĆa soleado, 9 de julio de 1816, se declaró la Independencia con 29 diputados firmantes, representantes de distintas provincias, reunidos en el Congreso de TucumĆ”n, que expresa y formalmente rompieron los lazos de dependencia polĆtica de las Provincias Unidas del RĆo de la Plata con el Reino de EspaƱa.
Hoy tan lejano aquello, las citas históricas hablan de celebración multitudinaria en las calles, la actualidad nos trae a un presente distinto, nos enfrenta a una situación de verdadera excepción por la pandemia, la sociedad argentina en las ciudades mÔs importantes aisladas en sus casas, igual se apresta a recordar aquella fecha patria.
Es cierto, lo harƔ de otro modo, no habrƔ reuniones ni fiestas multitudinarias y los actos se harƔn con los cuidados que los actores de la salud recomiendan.
Una forma de hacerlo, aprovechando estos momentos de aislamiento, serÔ recordar en esta efemérides la intervención de aquellas mujeres que, de algún modo, ayudaron al recordado y valiente logro patrio.
La historiografĆa oficial, tal vez en forma deliberada, decidió en muchos casos ignorar aquellos aportes, quizĆ”s producto de una sociedad patriarcal que hoy todos nos esforzamos por dejar definitivamente en el pasado.
Hubo mujeres que vivĆan en el campo, en la ciudad, aristócratas, indĆgenas, artistas e incluso periodistas que, con actos de verdadero arrojo patriótico, se animaron en tiempos bien difĆciles a sentar las bases para que aquella declaración de Independencia finalmente fuera realidad.
Es cierto que la vida de la mujer de la Ć©poca estaba reservada al Ć”mbito familiar, al cuidado de la casa y los hijos. Los magros recursos económicos y la larga ausencia de los hombres, hacĆan que el rol de las mujeres quedara en segundo plano.
Los esfuerzos sin duda fueron muchos, algunas desde el anonimato y otras aprovechando el mĆnimo espacio que ocasionalmente podĆan ganar en aquella sociedad reservada sólo para hombres.
Hubo, sin embargo, mujeres que lograron ocupar lugares en el Ć”mbito pĆŗblico, que a fuerza de esmero y firmeza en sus pensamientos llegaron a destacarse y la historia les reservó un lugar. Se trata, entre otras, de MarĆa Guadalupe Cuenca, Encarnación Ezcurra, Rosa Guerra, Mariquita SĆ”nchez, Remedios de Escalada, Petrona Rosende de Sierra, que en la medida de sus posibilidades dejaron asentados en diferentes documentos y cartas sus firmes ideas independentistas demostrando verdadero compromiso revolucionario aĆŗn en Ć©pocas difĆciles, donde incluso la exposición de tales pensamientos podĆa comprometer hasta su vida y la de su propia familia.
No se trata solamente de aquellas mujeres que estuvieron colaborando palmo a palmo con los soldados de la nación, también existieron otras, que antes, durante e incluso después, de aquella arriesgada Declaración producida en la Provincia de TucumÔn, argumentaron, sostuvieron y reforzaron aquellas ideas independentistas que sentaron bases sólidas para el nacimiento de la nación argentina.
Se trata de recordar, por ejemplo, a Macacha Güemes que su aporte a la causa patriota se inició apenas pasada la Revolución de Mayo, cuando convirtió su casa en taller de confección de uniformes para los soldados. TambiĆ©n participó de los sucesos polĆticos de la región, por ejemplo, en la denominada āRevolución de las Mujeresā que derrocaron al gobernador FernĆ”ndez Cornejo.
Manuela Pedraza también tuvo importante intervención en la reconquista de la Ciudad de Buenos Aires, tras la primera invasión inglesa, llegando a enfrentarse personalmente en las calles contra los invasores.
A Martina CĆ©spedes por su parte, se la recuerda por haber realizado una verdadera hazaƱa de guerra durante la segunda invasión inglesa. Junto a sus tres hijas lograron tomar prisioneros a 12 soldados ingleses, tras hacerlos pasar engaƱosamente a su pulperĆa.
La recordada, Juana Azurduy, fue una altoperuana que reclutó soldados indĆgenas para las fuerzas patriotas, participó de las expediciones al Alto PerĆŗ y de la denominada āguerra de republiquetasā, durante las cuales murieron su marido y cuatro de sus cinco hijos.
Hubo también una primera periodista, Petrona Rosende de Sierra, que la historia la recuerda como la primera mujer que creó un diario para difundir las situaciones de interés a la comunidad femenina. Se llamó La Aljaba, se publicó desde 12 de noviembre de 1830 hasta el 14 de enero de 1831.
Mariquita SĆ”nchez forjó importantes relaciones con los representantes de la llamada Generación del 37, movimiento intelectual al que adhirieron entre otros, Domingo F. Sarmiento, Esteban EcheverrĆa, BartolomĆ© Mitre, Vicente F. López, JosĆ© MĆ”rmol y Miguel CanĆ©. Mariquita, sin embargo, serĆ” siempre recordada por haber sido la anfitriona y la pianista de la primera vez que sonó el actual Himno Nacional Argentino, el 14 de mayo de 1813.
En este breve repaso, no se puede olvidar a Ā«La madre de la patriaĀ», asĆ la llamaron a MarĆa Remedios del Valle. A ella se la recuerda por haber realizado trabajos de enfermerĆa, cuidando y sanando a quienes defendieron la ciudad de la segunda invasión inglesa, en 1807. Manuel Belgrano, en reconocimiento a su esfuerzo, disciplina y lealtad, la nombró capitana de su ejĆ©rcito.
Pasaron casi doscientos años hasta que, en octubre de 2010, durante la sesión de homenaje al Bicentenario, las diputadas Paula Merchan y Victoria Donda presentaron un proyecto en el Congreso Nacional para levantar un monumento en su honor.
MarĆa Loreto SĆ”nchez de Peón FrĆas, fue jefa de Inteligencia de la Vanguardia del EjĆ©rcito del Norte y autora del plan continental de Bomberas, aprobado y autorizado por el Gral. Güemes. Llegó a disfrazarse recorriendo grandes distancias entregando y obteniendo información para transmitirla al ejercito patriota.
Por Ćŗltimo, a Juana Moro se le reconocen actividades en plena batalla. Espiaba a caballo los movimientos del enemigo por un territorio que sólo conocĆa ella. Llegaron a apresarla y la obligaron a cargar cadenas e incluso fue detenida y tapiada en su casa, pero sobrevivió al salir unos dĆas mĆ”s tarde gracias a la ayuda de unos vecinos.
Fuente: Filo News.









