Un fiscal pidió indagar a HĆ©ctor Córdoba, mientras avanza la causa y se analizan mĆ”s pruebas sobre el crimen del empresario descuartizado. El oficial tenĆa vĆnculos comerciales con Maximiliano Pilepich, principal acusado y actualmente prófugo.
Avanza la investigación por el crimen de Fernando Pérez Algaba, el empresario descuartizado:
 ahora investigan a un comisario de la Ciudad por presunta participación. Un fiscal pidió indagar a
Ā HĆ©ctor Córdoba, quien ya fue pasado a disponibilidad en la fuerza mientras avanza la causa y se analizan mĆ”s pruebas. El oficial tenĆa vĆnculos comerciales conĀ Maximiliano Pilepich, principal acusado y actualmente prófugo.
Tras la orden de captura nacional e internacional para Maximiliano Pilepich y Nahuel Vargas, principales sospechosos por el crimen del empresario. Se suma a la investigación el accionar de un comisario de la PolicĆa de la Ciudad que le habrĆa brindado a Pilepich un celular que utilizó dĆas previos y despuĆ©s del asesinato.

Se trata del comisarioĀ
HĆ©ctor Córdoba, cuya detención fue solicitada por el titular de la Unidad Funcional de Instrucción 5 de Lomas de Zamora, Marcelo DomĆnguez, aunque no fue concedida por el juez de GarantĆas 4 de ese distrito, SebastiĆ”n Monelos, al considerar que faltan pruebas para encarcelarlo.
No obstante, al haber sido imputado en la causa por la fiscalĆa, las autoridades de la Oficina de Transparencia y Control de la fuerza porteƱa resolvieron el pasado lunes pasarlo a disponibilidad mientras avanza la causa.
De acuerdo al pedido de arresto realizado por el fiscal DomĆnguez, segĆŗn informó TĆ©lam, el comisario, quien se desempeƱaba en el Ć”rea de comunicaciones de la PolicĆa de la Ciudad, tenĆa vĆnculos comerciales con Maximiliano Pilepich.
Cómo habrĆa sido la participación del comisario en el crimen
El Ministerio PĆŗblico cree que Córdoba le entregó a Pilepich un nĆŗmero de abonado telefónico con el que el acusado mantuvo diversas comunicaciones -incluso con el comisario- entre el 18 y 19 de julio pasado. DĆas en los que se cree que PĆ©rez Algaba fue asesinado de dos tiros por la espalda y luego descuartizado y arrojado a un arroyo de Ingeniero Budge dentro de una valija y un bolso.
Para el fiscal, el comisario, ademĆ”s de habilitarle la lĆnea telefónica, instruyó a Pilepich en cómo emplear y manejar la cuestión tecnológica para evitar ser vinculado al hecho.
Si bien para el juez la prueba reunida indica que que no se puede desconocer el vĆnculo entre ambos, no existen elementos suficientes por el momento para abonar la hipótesis fiscal que vincula al comisario con el cuĆ”druple crimen del empresario, segĆŗn indicó en la resolución en la que rechazó su pedido de arresto y avaló inicialmente el de otras cinco personas:Ā
Pilepich, Nahuel Vargas , MatĆas Ezequiel Gil, Fernando Gastón, MartĆn Carrizo y Luis Alberto Contreras,Ā todos detenidos el pasado lunes.

En tanto al dĆa siguiente, el martes pasado, el juez avaló el pedido de detención de la gestora y amiga de Ā«LechugaĀ»,Ā
Lorena Bonrad, actualmente presa y tambiĆ©n acusada, como el resto, de homicidio cuĆ”druplemente agravado por el uso de arma, por alevosĆa, por codicia y por el concurso premeditado de dos o mĆ”s personas.
Para fundamentar los pedidos de arresto de todos los sospechosos, el fiscal DomĆnguez hizo hincapiĆ© en pruebas basadas en el anĆ”lisis de las comunicaciones y movimientos de los celulares que utilizaban la vĆctima y los sospechosos.
El móvil del crimen y la relación entre los sospechosos con Pérez Algaba
DomĆnguez afirmó queĀ
el móvil del crimen del empresario PĆ©rez Algaba fue una deuda por 50.000 dólares y por 17 terrenosĀ que el imputado Pilepich debĆa entregarle a la vĆctima, quien, con el fin de cobrarla, fue la tarde del 18 de julio hasta el predio Ā«RenacerĀ» de General RodrĆguez a encontrarse con Ć©l.
Camino a ese campo, donde se cree pudo ser capturado y asesinado, Ā«LechugaĀ» reconoció en un mensaje de audio que temĆa por su vida ante la posibilidad de ser baleado, segĆŗn las pruebas aludidas por el fiscal.

El representante del Ministerio PĆŗblico consideró que, mĆ”s allĆ” de sus negocios en comĆŗn, entre Pilepich y PĆ©rez Algaba existĆaĀ
«una relación de amores y odio, en la que se advierte y se puede afirmar la existencia de discusiones peleas y amenazas que se efectuaban entre ambos», e incluso hace mención a un antecedente en el que el ahora acusado «
le habĆa efectuado disparos de arma de fuegoĀ» hacia la vĆctima, aunque sin herirlo, en el mismo campo de General RodrĆguez.
En un primer tramo de su acusación, el fiscal sostuvo el agravante de un homicidio por Ā«codiciaĀ» al entender Ā«que existĆa una acreencia de la vĆctima para con Maximiliano PilepichĀ» y que el crimen ocurrió Ā«luego de suscribir un documento de reconocimiento de deuda en una escribanĆaĀ».
PĆ©rez Algaba fue visto por Ćŗltima vez la tarde del 18 de julio cuando a bordo de una camioneta Range Rover blanca que le habĆa prestado Pilepich se dirigió junto a Vargas al predio Ā«RenacerĀ» a cobrar esa deuda.