Manuel Adorni, vocero presidencial, ratificó la posición del Gobierno nacional sobre las tomas de universidades que estĆ”n activas en todo el paĆs a raĆz del conflicto por el presupuesto. En ese marco, el funcionario fue tajante al considerar que se trata de un Ā«delitoĀ» y un hecho polĆtico.
Ā«Tomar una universidad es un delito, y la ley de educación superior en su artĆculo 31 establece que las fuerzas federales y de seguridad no pueden intervenir si no lo solicita un juez o la autoridad de la universidad, la cual es el rector. En ese caso, es responsabilidad del rector de cada universidad garantizar que los alumnos que deseen tener clases puedan hacerloĀ», argumentó.
Adorni cuestionó la legitimidad del reclamo al sostener que «no discuten el presupuesto. Nunca les ha importado. Cualquiera que asiste a la universidad sabe que lo mÔs importante es estudiar, graduarse y tener un futuro laboral». En ese sentido, consideró que «se ve mucha postura ideológica, especialmente de izquierda, y personas que parecen estar mÔs interesadas en el conflicto que en debatir cómo mejorar la educación».
Asimismo, el vocero reiteró que no estĆ” en la agenda del Gobierno cerrar universidades pĆŗblicas e insistió: Ā«Claramente hay una cuestión polĆtica cuando las cosas empiezan a tergiversarseĀ».
De todos modos, habló de cumplir prioridades en un sistema educativo en crisis desde sus inicios para los mÔs chicos: «Pensar en una universidad cuando hay niños que no pueden alimentarse ni estudiar es complicado. Y esas mismas personas que hoy estÔn lanzando piedras y peleÔndose, apoyaron este desastre educativo».
Hubo tomas universitarias en los rectorados de las universidades de Salta, La Plata, Catamarca, San Juan y en distintas facultades de la Universidad Nacional de Córdoba. Se suman a las de PsicologĆa, FilosofĆa y Letras y Sociales de la UBA que fueron las primeras que se tomaron.









