La violencia y el horror parecen no dar tregua en Rosario,Ā sumĆ”ndose a los recientes crĆmenes de dos taxistas y el ataque a tiros contra un chofer de trolebĆŗs, el asesinato del playero de una estación de servicio en la zona oeste de la ciudad genera conmoción.
La vĆctima, un joven de 25 aƱos, trabajaba en el comercio ubicado en Mendoza al 7.600, donde fue brutalmente atacado minutos antes de la medianoche en una oficina, recibiendo al menos tres disparos por parte de un individuo que luego escapó junto a un cómplice en un automóvil.
Antes de huir, el agresor dejó una nota con amenazas dirigidas al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y su ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, haciendo referencia a la situación de los presos en las cÔrceles provinciales. «Esta guerra no es por territorio. Es contra Pullaro y Cococcioni», se lee en el escrito.
Estos hechos ocurren en un contexto donde las bandas utilizan a inocentes para sembrar el terror. Durante la última jornada, también colgaron una tela en un puente de Circunvalación con un mensaje intimidante para el gobernador y su ministro.

Desde el Gobierno, se vincula la escalada de violencia con las requisas al estilo Bukele realizadas en el penal de PiƱero, donde se encuentran alojados presos de alto perfil vinculados al narcotrƔfico.
Este sÔbado, Patricia Bullrich se refirió a la crisis de violencia que afecta a Rosario y escribió una carta abierta a sus ciudadanos en la que afirma que el gobierno «irÔ a fondo» para frenar la escalada, al considerar «acto de terrorismo» los ataques.
Ā«Todo el paĆs vio los terribles hechos acontecidos en los Ćŗltimos dĆas, y si no ponemos un freno urgente, la violencia va a seguir escalando. Rosario sangra. Y no necesita un simple torniquete para mejorar. Necesita una cura definitiva. Por eso vamos a ir a fondo.Ā», sostuvo la ministra de Seguridad.
En respuesta a esta situación, el Gobierno ordenarĆ” el lunes el envĆo de 150 vehĆculos, helicópteros y equipos de comunicaciones de las Fuerzas Armadas para apoyar el Ā«operativo de saturaciónĀ» de la GendarmerĆa, otras fuerzas de seguridad federales y la policĆa de Santa Fe que se desplegarĆ” frente a la nueva ofensiva narco.
Esta escalada de violencia se suma a los recientes asesinatos de los taxistas Héctor Figueroa y Diego Alejandro Celentano, asà como al ataque al chofer de trolebús, Marcos IvÔn Daiola, generando un clima de inseguridad y conmoción en la ciudad.









