Los sacerdotes Alfredo Leaden, Pedro Dufau y Alfredo JosĆ© Kelly, y los seminaristas Salvador Barbeito Doval y Emilio JosĆ© Barletti –integrantes de la congregación católica de los Palotinos– eran asesinados hace 46 aƱos, un 4 de julio de 1976, por un grupo de tareas en la casa parroquial que habitaban en el barrio de Belgrano, en un hecho que se conoció como la Ā«Masacre de la iglesia de San PatricioĀ».
Desde el aƱo pasado, la comunidad de esa parroquia impulsa acciones como amicus curiae en la causa de lesa humanidad que se sigue por esos asesinatos, pero hasta el momento no hay novedades en el expediente.
El grupo «Palotinos por la Memoria, la Verdad y la Justicia» insisten en reactivar la investigación de una causa que es instruida por el juez federal Ariel Lijo.
Ā«Hice el preescolar en el Colegio que la Parroquia de San Patricio tiene en el barrio y empecĆ© la primaria ahĆ, justo cuando comenzaba el Juicio a las Juntas y se ventilaron los crĆmenes de los religiosos que integraban la orden. Durante aƱos hubo mucho silencio sobre el tema. Pero cuando se cumplieron los 40 aƱos del crimen desde la comunidad decidimos comprometernos para que se haga justicia y este caso no quede impuneĀ», seƱaló a TĆ©lam Ramiro Varela, uno de los referentes de este grupo que pretende mantener activa la investigación.
4 de julio de 1976
En la madrugada de ese 4 de julio, dos autos que estaban estacionados frente a la Iglesia de San Patricio llamaron la atención de algunos vecinos de la calle Estomba, en el barrio de Belgrano R.
Julio VĆctor MartĆnez, hijo de un militar que se encontraba destacado en NeuquĆ©n, estaba esa noche en su domicilio con unos amigos, y al advertir la presencia de estos vehĆculos concurrió a la ComisarĆa 37 para hacer una denuncia.
Un móvil policial se trasladó a San Patricio y el oficial llamado Miguel Ćngel Romano se apersonó en el lugar, y tras intercambiar unas palabras con los ocupantes de los autos, se retiró como si hubiera impartido directivas.
Luis Pinasco y Guillermo Silva, dos jóvenes que esa madrugada acompaƱaban a MartĆnez, declararon en la causa que, una hora despuĆ©s de que se retirara el patrullero de la seccional 37, varias personas que portaban armas largas salieron de los autos en los que se encontraban y entraron en la iglesia.
Rolando Savino, un adolescente de 16 años que oficiaba como organista de la parroquia, llegó ese domingo temprano para participar de la misa dominical.
Cuando logró ingresar, Savino se encontró con los cuerpos de los religiosos ametrallados en el interior de la casa parroquial, tendidos y alineados sobre una alfombra roja, donde los habĆan ejecutado.
En las paredes de la casa parroquial, los asesinos escribieron consignas que no dejaban lugar a dudas de la procedencia que tenĆa el atentado: Ā«Por los camaradas dinamitados en Seguridad Federal. Venceremos. Viva la patriaĀ»; Ā«Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vĆrgenes y son MSTM (Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo)Ā».
Varela y los integrantes del colectivo Ā«Palotinos, Memoria, Verdad y JusticiaĀ» plantearon el aƱo pasado que la Justicia deberĆa seguir la pista sobre la participación que pudo tener en el hecho Gonzalo Torres de Tolosa, exsecretario del Juzgado de Menores N° 9 durante la Ćŗltima dictadura.
Bajo el alias de «Teniente Vaca», este letrado era un civil que integraba el grupo de tareas 3.3.2 que operaba desde la ESMA y que comandaba el genocida Jorge «El Tigre» Acosta.
Savino se encontró con los cuerpos de los religiosos ametrallados en el interior de la casa parroquial, tendidos y alineados sobre una alfombra roja, donde los habĆan ejecutado.
Tolosa tenĆa una relación familiar con Acosta, y el excapitĆ”n de corbeta Adolfo Scilingo lo seƱaló ante la Justicia espaƱola como participante de los llamados Ā«Vuelos de la MuerteĀ», y tambiĆ©n relacionó al funcionario judicial con Ā«La Masacre de San PatricioĀ».
En la ex ESMA, Scilingo estaba encargado de los autos que usaban los represores en los operativos, y en función de las estructuras inorgĆ”nicas del terrorismo de Estado tenĆa como superior, de hecho, a Tolosa.
El abogado y civil le ordenó a Scilingo que habĆa que cambiarle el color a un Peugeot 504, y ante la pregunta del militar le reveló que ese vehĆculo habĆa participado del operativo en el que resultaron asesinados los cinco religiosos.
La sobreviviente de la ESMA Marta Remedios Ćlvarez ratificó esa versión de Scilingo ante la Justicia sobre los dichos de Tolosa, condenado por delitos de lesa humanidad.

En octubre de 2021, Ā«Palotinos por la Memoria, la Verdad y la JusticiaĀ» pidió que se cite a declarar al comisario retirado de la PolicĆa Federal VĆctor Hugo Randazzo, quien afirma haber estado destacado en las islas Malvinas como agente de inteligencia durante la guerra con Gran BretaƱa, pero su nombre no figura en el padrón de excombatientes confeccionado por el Ministerio de Defensa.
Al momento de producirse los asesinatos de cinco religiosos de esa orden, Randazzo se desempeƱaba como oficial principal en la ComisarĆa 37ĀŖ de la Federal con jurisdicción sobre la iglesia de San Patricio.
Randazzo, junto con el comisario Rafael Fensore (ya fallecido), firmó el acta que se labró luego de que fueran hallados los cuerpos baleados de los sacerdotes.
Ā«Fensore estuvo procesado junto al ayudante Miguel Romano como partĆcipes necesarios del hecho por haber liberado la zona para que se cometa la masacre. El papel de Romano como encubridor fue debidamente probado por el testimonio de los distritos testigos del hechoĀ», le recordó Varela a esta agencia.
En ese documento policial se consigna que Ā«siendo las horas 7.55 de la fecha, se recibe por el aparato telefónico del Estado 51-3333, un llamado telefónico anónimo que dice: ‘En la finca de Estomba 1942, se produjo un grave hecho de sangre'Ā».
Para los integrantes del colectivo que impulsa esta lĆnea de investigación, el contenido de esa acta Ā«entra en franca contradicción con lo relatado por Rolando Savino, el testigo que encontró los cinco cuerpos en la primera planta de la casa parroquial de San PatricioĀ».
Savino, Ā«en reiteradas oportunidades manifestó que realizó la denuncia personalmente en la ComisarĆa 37ĀŖ pasadas las 8 de la maƱana en compaƱĆa de la seƱora Celia Harper (integrante de la congregación)Ā», sostiene la presentación.
El colectivo insiste que sobre la denuncia de Savino y Harper, integrantes de la comunidad de San Patricio, «nunca se labró un acta correspondiente» por parte de las autoridades policiales que intervinieron en el hecho.
En sus redes sociales, Randazzo afirma que estuvo en Malvinas como agente de inteligencia, pero su nombre no aparece en los registros oficiales de veranos de guerra elaborados por la cartera de Defensa que pueden consultarse pueden consultarte en la pƔgina web http://www.veteranos.mindef.gov.ar/index.php
Ā«No figuro en esos listados como excombatiente porque en Malvinas era jefe de contraespionaje de la PolicĆa Federal y estuve en las islas con otro nombre. En la guerra me hacĆa llamar JosĆ© MarĆa Fernandez Reuther. Y con los de los palotinos no tengo nada que ver. Fue algo que hizo la Triple A de JosĆ© López RegaĀ», aseguró Randazzo al ser consultado por TĆ©lam cuando su nombre fue sugerido como una hipótesis a investigar en esta causa.
Nacido en Córdoba en 1941, Randazzo pasó a retiro de la Federal en 1986 con el grado de comisario, y según los antecedentes que publica en su pÔgina de Facebook, estudió idiomas en Francia, realizó cursos de inteligencia en el FBI y la DEA de los Estados Unidos, y trabajó como investigador y analista de inteligencia para empresas privadas.
Actualmente reside en la localidad cordobesa de Villa Allende, donde evoca su pasado «malvinero» en las redes sociales.
Fuente Telam









