Nilo Navas es el vicepresidente del Centro de Veteranos de Guerra de BahĂa Blanca y el titular de la FundaciĂ³n Malvinas Argentinas, aunque se gana la vida como profesor.
El hombre que liderĂ³ la expediciĂ³n de 30 dĂas en velero por el mar austral, para homenajear a las vĂctimas del Crucero General Belgrano en el lugar de su hundimiento, es un sobreviviente de aquel episodio de la Guerra de Malvinas, pero tambiĂ©n un docente de economĂa y un conductor radial que ganĂ³ un MartĂn Fierro y soĂ±Ă³ la expediciĂ³n «como un viaje a la Luna».Nilo Navas es el vicepresidente del Centro de Veteranos de Guerra de BahĂa Blanca y el titular de la FundaciĂ³n Malvinas Argentinas en esa ciudad, aunque se gana la vida desde hace 30 años como profesor y en los ratos libres conduce un programa de radio.
«El tema de viajar en velero hasta el sitio del hundimiento lo tenĂa en la cabeza desde hacĂa 20 años. Al principio era un desafĂo imposible. Era como decir: quiero ir a la Luna. Y de pronto, todo empezĂ³ a tomar forma», contĂ³ Navas en dialogo con TĂ©lam.
El veterano del conflicto bĂ©lico de 1982 combinĂ³ siempre sus tareas laborales con su vocaciĂ³n por difundir y mantener presente la causa Malvinas, y lo hizo buscando «las mayores metas que uno puede proponerse».
El programa de radio «El Crucero General vive», difundido por FM de las AmĂ©ricas de BahĂa Blanca, y coconducido por Ă©l, obtuvo el MartĂn Fierro Federal 2012 en la categorĂa «divulgaciĂ³n histĂ³rica».
Para esa iniciativa se asociĂ³ con los ex combatientes HĂ©ctor Luis Bollo y RubĂ©n Fusco, y tambiĂ©n con Vicente Torreiro, corresponsal de la Revista Cuaderno.
«Pero la idea del viaje en barco seguĂa dando vueltas y asĂ apareciĂ³ el Galileo, un velero oceĂ¡nico que ademĂ¡s tenĂa el ingrediente de haber estado en Malvinas en 2008, por un viaje de sus anteriores dueños desde las barrancas de San Isidro», contĂ³ Navas.
Los pasos siguientes tampoco fueron sencillos: ademĂ¡s de la embarcaciĂ³n, el veterano bahiense consiguiĂ³ el apoyo de empresas y sindicatos para costear los insumos y los vĂveres necesarios en la travesĂa.
«Un año de organizaciĂ³n y de preparaciĂ³n de la logĂstica. Los contactos con tierra, las comunicaciones a travĂ©s de radio operadores, todo se tuvo en cuenta. Y lo mĂ¡s importante: seleccionar a una tripulaciĂ³n de lujo, que estuvo a la altura de las circunstancias», describiĂ³ el ex combatiente.
DespuĂ©s comenzĂ³ el viaje y sus imprevistos: los vientos que le hicieron perder la hĂ©lice del motor en Isla de los Estados, la llegada a Ushuaia navegando solo a vela, el transporte de la virgen de «Nuestra Señora de Malvinas», a pedido de veteranos de la capital fueguina, el homenaje en la zona del hundimiento en medio de un temporal y el lento regreso a casa.
«Navegaba y pensaba que por el mismo lugar habĂamos pasado con el Belgrano hace 35 años. Hasta encontrĂ© las rocas de Isla de los Estados donde hicimos fuego de artillerĂa. Fueron recuerdos que se me vinieron todos de golpe», rememorĂ³ el profesor de EconomĂa.
Navas dice que cuando dicta clases, conduce un programa, brinda charlas o navega en un velero, siempre «pone todo» para llegar al objetivo.
«Soy arriesgado, desde siempre. Y mĂ¡s todavĂa cuando se trata de defender la causa Malvinas. Eso no lo puedo cambiar», confesĂ³.









